El porqué del incremento de los costos no es misterio, es consecuencia del orden y desorden económico de los recientes años, la incongruencia del porqué las tarifas no reaccionaron de manera natural al embate de los costos, será algo más que debamos explicar.
Este proceso natural y deseable en una economía de mercado ha sido contenido por una brutal sobreoferta, que tiene su origen en los siguientes factores:
· Novedosos esquemas de financiamiento de los equipos implementados de manera equivocada y hasta irresponsable en muchos casos, que además desprofesionalizó un sector ya carente, por la inclusión de gente fuera del medio seducida por los grandes flujos que se operan.
· La apertura de la frontera a unidades “chatarra”, que además de agravar el problema de la edad de la flotilla nacional, contaminan la atmosfera y el mercado.
· La intermediación de agentes de carga que no aportan a la cadena de suministro y solo gravaron al transportista.
· La gran ignorancia y falta de preparación de la mayoría de los empresarios del rubro.
· “La moda” de las licitaciones de consumidores deseosos de ahorros, que en muchos casos llevaron las negociaciones a nivel de “genérico” en una actividad que por su condición de servicio, el nivel de precio depende absolutamente del requerimiento específico.
· La crisis económica del 2009.
Por otra parte, lo que ha permitido amortiguar de alguna manera este proceso está asociado a factores externos e internos de la industria, algunos de los primeros son:
· Nuevas tecnologías y mejores materiales en los equipos
· Sistemas de supervisión en ruta
· Mejores carreteras
De los segundos, hay 2 clases de empresas, las organizadas que son las menos, han sobrevivido por lo siguiente:
· Eficiencia de los procesos y productividad de los equipos
· Disminución de recorridos vacios.
· Adelgazamiento de estructuras
· Pérdida de rentabilidad
Las no organizadas han sobrevivido con estrategias forzadas y con prácticas asociadas a la informalidad que abunda en el sector como:
· Flotillas compuestas por unidades viejas e ilegales de procedencia muchas veces ilícita ya que son equipos robados en otros estados.
· “Empresas” al margen de la tributación que incluso se benefician de los impuestos que cobran.
· Flotillas que operan “legalmente” a través de corruptelas, que cumplen las normas con documentación apócrifa, hasta en las licencia de conducir de sus propios operadores.
· Empresas que limitan el mantenimiento de sus unidades al mínimo, incrementando fatalmente el riesgo en las carreteras.
· Que además reducen salarios de operadores que los lleva a jornadas inhumanas poniendo en riesgo su propia salud y la vida de quienes circulan por las carreteras.
Ninguna actividad puede ni debe permanecer de manera indefinida en condiciones de oferta o demanda, en cualquier actividad, es la ley del mercado la que pone las cosas en su justo nivel, por desgracia en el transporte son muchos los factores que han distorsionado esta ley.
Se ha llegado a extremos no deseados y no obstante que los factores negativos persisten, se deben prever incrementos en los niveles de las tarifas del autotransporte durante el inicio del 2010 y que tomarán su nivel cuando el gobierno defina las políticas de precios de combustibles, peajes, salarios mínimos y otros insumos que afectan de manera muy importante los costos del transporte.